sábado, 2 de marzo de 2013

Valor del perdón ll

por: M.José Cicero Por M. José Cicero Hemos conocido a muchas personas a través de nuestra vida: personas interesantes, valiosas, generosas, positivas; pero también hemos sentido el rechazo, la critica, el atropello, la envidia, la competencia y a veces hemos sido victimas de sus actitudes agresivas, y de su mal humor, que nos hemos sentido humillados. Ante esta actitud, que hacer; como reaccionar, como comportarnos para impedir que esto se convierta en un pleito inacabable? Tendríamos que ignorar al agresor? Poner oídos sordos a sus palabras? Olvidar su ofensa? Sin lugar a dudas la mejor solución será perdonar y olvidar, antes que el resentimiento amargue mi existencia alterando la paz que requiere mi espíritu. Es entonces cuando el perdón al prójimo se impone claramente como la única y verdadera solución que pondrá fin a un diferendo, a una controversia , a un pleito, a una ofensa.. El perdón con uno mismo es también muy importante, somos muy duros en juzgarnos y no soportamos equivocarnos, sin querer hemos lastimado a las personas que mas amamos, tenemos un orgullo mal enfocado, solamente con humildad hay que pedir perdón, y en nuestro interior nos hacemos el propósito de que no vuelva a suceder. En ese momento también viene la reconciliación con uno mismo, amémonos y sintámonos orgullosos de haber tenido el valor de pedir perdón por nuestras actitudes equivocadas y nuestro mal humor, que es el que nos traiciona. Que importante es educar y enseñar a los niños desde pequeños a pedir perdón cuando lastiman a sus papás, hermanitos y compañeritos de la escuela, ellos el día de mañana sabrán reconocer que lastimaron o agredieron sin razón a sus semejantes y entonces también sabrán pedir perdón con toda humildad. Su vida será llena de armonía porque a veces el sentirnos culpables de algo, viene un resentimiento que la misma palabra lo dice viene otra vez el sentimiento de culpa por haber ofendido o lastimado alguna persona. Perdonemos con convicción, hagamos del perdón una actitud autentica de que ese perdón sea para siempre, y así acabaremos con los resentimientos que tanto mal nos hacen, vivamos bien con nosotros mismos y con nuestros semejantes. Atentamente. M. José Cicero Publicado por M. José Cicero en 10:25 No hay comentarios:

martes, 7 de febrero de 2012

Valor de la libertad

Por: M. José Cicero


El tesoro más grande que Dios nos dio es la libertad. Y nos parecemos más a El cuando la usamos para amar. Nos alejamos de ser su imagen si esta libertad nos destruye, si nos encadena a vicios, si abusamos de ella para dañar a los demás.

La educación más difícil, personal y de otros, es el proceso para ser libres. El reto más complicado es que los hijos, desde pequeñitos, sobre todo los adolescentes y jóvenes, con el buen ejemplo de sus padres, aprendan a controlar sus instintos y reacciones, que sean dueños de sí mismos, no esclavos de sus gustos, emociones y deseos. Cuando esto se logra, se forman personas maduras, responsables, fieles a sus compromisos, respetuosos de los demás, pacientes, capaces de renunciar a los atractivos del alcohol, de las drogas, del abuso sexual, del atractivo de robar y de golpear. Es un proceso que dura toda la vida, pero tienen que ponerse las bases desde la familia, la escuela y la Iglesia.

Todo lo contrario a esta libertad madura y constructiva, en la tendencia a ver con buenos ojos que cada quien haga lo que quiera, que no se le reprima para que no se traumatice, que se manifieste tal cual es, que nada se le niegue, que goce la vida… Aquí está la raíz de tanto libertinaje, de la exaltación de los derechos sin deberes, de la agresividad social incontrolada. ¿Qué hacer?

“La libertad es un valor precioso, pero delicado; se la puede entender y usar mal. En la actualidad, un obstáculo particularmente insidioso para la obra educativa es la masiva presencia, en nuestra sociedad y cultura, del relativismo que, al no reconocer nada como definitivo, deja como última medida sólo el propio yo con sus caprichos; y, bajo la apariencia de la libertad, se transforma para cada uno en una prisión, porque separa al uno del otro, dejando a cada uno encerrado dentro de su propio “yo”. Por consiguiente, dentro de ese horizonte relativista no es posible una auténtica educación, pues sin la luz de la verdad, antes o después, toda persona queda condenada a dudar de la bondad de su misma vida y de las relaciones que la constituyen, de la validez de su esfuerzo por construir con los demás algo en común. Para ejercer su libertad, el hombre debe superar por tanto el horizonte del relativismo y conocer la verdad sobre sí mismo y sobre el bien y el mal.

Sólo en la relación con Dios comprende también el hombre el significado de la propia libertad. Y es cometido de la educación el formar en la auténtica libertad. Ésta no es la ausencia de vínculos o el dominio del libre albedrío, no es el absolutismo del yo. El hombre que cree ser absoluto, no depender de nada ni de nadie, que puede hacer todo lo que se le antoja, termina por contradecir la verdad del propio ser, perdiendo su libertad. Por el contrario, el hombre es un ser relacional, que vive en relación con los otros y, sobre todo, con Dios. La auténtica libertad nunca se puede alcanzar alejándose de Él.

También los jóvenes han de tener el valor de vivir ante todo ellos mismos lo que piden a quienes están en su entorno. Les corresponde una gran responsabilidad: que tengan la fuerza de usar bien y conscientemente la libertad. También ellos son responsables de la propia educación y formación en la justicia y la paz”.

Padres de familia: Vivan responsablemente su propia libertad, para que sean capaces de educar a sus hijos en esta nobilísima virtud. No den mal ejemplo llegando a casa a la hora que les dé la gana, alegando que pueden hacer lo que quieran. Eso generará que sus hijos procedan igual. Al contrario, ejerzan su libertad siendo responsables en el trabajo y en el hogar. No consientan que los hijos se la pasen jugando, en la calle, viendo televisión, durmiendo, si es que deben hacer la tarea, ayudar al quehacer familiar, compartir con los demás. Que se levanten a tiempo, que regresen a una hora fija por las noches, que se controlen al comer y beber. Duele no darles gusto en todo, pero es lo que más les hace crecer como personas libres.

Profesores, comunicadores y pastores, ayudemos en esta trascendente tarea educativas.

Atentamente.

M. José Cicero

lunes, 14 de febrero de 2011

Valor del amigo

Por M. José Cicero

La verdadera amistad se demuestra en el afecto, la confianza y el sacrificio por la persona amada
Antoine de Saint-Exupéry en su libro El Principito, resalta el carácter esencial del valor de la amistad. “Busco amigos”, es la respuesta del Principito al zorro y al mismo tiempo es la respuesta a uno de los deseos más profundos del hombre: amar y ser amado.

La etimología de la palabra amistad viene determinada en la voz del latín vulgar amicitas, derivada a su vez de amicus (amigo) y amare (amar). Entendida de esta manera la amistad es una de las formas más nobles del movimiento amoroso entre los hombres.

Aristóteles afirmaba que el hombre es un animal social por naturaleza. Nacimos “de”, crecimos “entre” y nos relacionamos cotidianamente “con” otras personas. Así la amistad se convierte en una característica no sólo necesaria sino fundamental de nuestra condición humana. Somos existentes que interactuamos en el mundo de los hombres.

El mismo Aristóteles, convencido de esta exigencia tan propia del hombre, decía: “sin amigos nadie querría vivir aunque tuviese todas las riquezas”. En el bienestar o prosperidad buscamos hacer el bien a nuestros amigos y en la pobreza o adversidad consideramos a los amigos el único refugio.

Amigo se dice en muchos sentidos por lo que es necesario distinguir entre los diversos tipos o grados de amistad para determinar quién es el verdadero amigo ya que este último parece una especie difícil de encontrar y en vía de extinción.

Siguiendo con la reflexión aristotélica, la amistad se divide en tres niveles:

En primer lugar hallamos la “amistad por el placer” que resulta ser la menos perfecta. En este tipo de relación cada uno busca su propia complacencia y no el buen carácter o el valor propio del otro amigo. Se hacen amigos con rapidez y dejan de serlo con facilidad porque es una amistad voluble que se basa en sentimentalismos y gustos propios. Esta relación se asemeja al cubito de azúcar cuando cae en la taza negra, amarga y caliente de café, pues al presentarse un problema la amistad se disuelve precipitadamente. Construir la amistad sobre estos motivos es igual que edificar una casa sobre la arena: llegan las tormentas y la casa se cae, pues no tenía buenos cimientos.

En segundo lugar emerge la “amistad por interés” donde el aprecio existente no es por sí mismos, por las personas en cuanto tales sino en la medida en que obtiene un beneficio el uno del otro. Esta relación está sujeta a la medida y al cálculo y carece de la generosidad, disponibilidad y donación que caracterizan una verdadera amistad.

Como diría el Principito: “Las personas mayores aman las cifras. Cuando les habláis de un nuevo amigo, no os interrogan jamás sobre lo esencial. Jamás os dicen: ¿Cómo es el timbre de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? ¿Colecciona mariposas? En cambio, os preguntan: ¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre? Sólo entonces creen conocerle...” Las relaciones fundadas en la utilidad son estables mientras dura el beneficio mutuo.

Las amistades constituidas en el placer o en la utilidad pueden producir cierta felicidad; pero no la felicidad plena y profunda que colma el deseo más profundo del hombre de amar y ser amado.

Finalmente llegamos al tercer tipo de amistad, llamada por Aristóteles: “amistad perfecta”. Esta relación auténtica no echa sus raíces en lo que una persona tiene o en el placer que me puede procurar sino que se alimenta en lo que el amigo es, en el valor y la belleza de su personalidad, en la aceptación de sus virtudes y defectos, en el conocimiento profundo y recíproco. El fruto de la amistad verdadera está en la alegría de amar y ser correspondido, en la satisfacción de dar más que de recibir. El tiempo, en este estrado tan elevado, no apaga los motivos de esta amistad sino que con el pasar de los años los lazos que la unen se purifican y se hacen aún más fuertes.

En el libro El Principito, el zorro al despedirse de nuestro pequeño protagonista le desvela su gran secreto: “no se ve bien sino con los ojos del corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. El verdadero amigo es aquel que ve con los ojos del corazón para trascender las apariencias de un físico, de las posesiones materiales, de las circunstancias, y para buscar desinteresadamente el verdadero bien de la otra persona. Encontrar un verdadero amigo es encontrar un tesoro.

Los mejores amigos demuestran su afecto y confianza y están dispuestos al sacrificio de sí mismos por el otro. Así la amistad perfecta se convierte en un componente clave para la felicidad que buscamos en esta tierra.

Atentamente.

M. José Cicero

martes, 26 de octubre de 2010

Valor del medio ambiente

Por: M. José Cicero

La naturaleza es imprescindible para la vida humana y sus relaciones, que ha de ser protegida y cuidada con responsabilidad, conservándola y restaurándola para que puedan disfrutar de ellos las futuras generaciones.

Es esencial cuidar la naturaleza evitando el despilfarro y la explotación irresponsable de sus recursos.
Nos comprometemos a proteger al medio ambiente mediante el buen uso de los recursos naturales y aprovechar todos los medios disponibles para que nuestras acciones favorezcan la sustentabilidad.

Todos tenemos derecho a vivir en un lugar limpio, saludable y además la obligación de promoverlo.
Nos comprometemos a prevenir la contaminación de los ecosistemas, gestionar correctamente los residuos que generemos y ser promotores de un ambiente sano para todos.

Se necesita el acuerdo entre las fuerzas políticas y económicas de todos los países a fin de promover un desarrollo sustentable, de manera que hagamos uso de nuestro potencial sin poner en riesgo el bienestar de nuestro planeta.
Nos disponemos en buscar soluciones adecuadas que garanticen un desarrollo sustentable y equitativo en beneficio del planeta.

Gran parte de los daños que el hombre produce en contra de la naturaleza son causados por el uso excesivo de recursos.
Nos comprometemos a evitar que nuestras acciones sobre utilicen los recursos y a fomentar una cultura de respeto al medio, a través del dialogo y la comunicación.

Todos los seres vivientes merecen respeto.
Asumimos la responsabilidad de respetar a los seres vivos y promover su defensa.

Atentamente.

M. José Cicero

martes, 19 de octubre de 2010

Valor económico

Por: M. José Cicero

El mundo de la economía está constituido por una serie de relaciones personales que tienen como objetivo inmediato ? y no como fin último ? el intercambio de bienes. Es verdad que la relación económica tiene su propia estructura y valores específicos, pero no deja de ser ante todo una forma de relación interpersonal.

Los bienes que poseemos son para compartirlos con los demás, no para disfrutarlos desde el egoísmo, según una visión materialista y consumista de la vida.

Nos comprometemos al correcto, social y ético uso de nuestros bienes materiales según una escala de valores que nos vincule social y solidariamente sin perjudicar al desarrollo económico.

Hay que relacionar el crecimiento económico con el desarrollo humano ? no hay verdadero crecimiento económico si perjudica las relaciones humanas.

Somos favorables a la difusión de nuevos criterios de evaluación (ambiental, social, etc.) que permitan relacionar el crecimiento económico con el crecimiento humano, como a la creación de entes económicos que acudan no solo a la producción de bienes materiales, sino que también fomenten y beneficien las relaciones entre personas.

La pobreza extrema y el consumo excesivo, debidos a la mala distribución de la riqueza y a la desigualdad de oportunidades son una injusticia. El amor al prójimo lleva a revisar nuestros propios niveles de consumo, necesidades y posesiones materiales.

Seremos conscientes de que todo tiene su coste, que este puede ser muy alto y recaer en perjuicio de otras personas.

Así podremos defender y promover la solidaridad y la fraternidad, considerando honestamente la dignidad de las personas y de las relaciones humanas por encima del dinero o de las relaciones económicas.

La solidaridad y la fraternidad nos inducen a buscar nuevos caminos creativos para la vida empresarial y la producción de bienes materiales.

Queremos trabajar a fin de re-imaginar la vida empresarial basada en el servicio para el bien común, en nuevas formas de distribución de ayudas, en la reciprocidad de acogida, la responsabilidad creativa y la participación de todos.

Es un prejuicio común que la riqueza de unos dependa de la pobreza de otros y en un negocio no se pueda practicar la ética y los valores.

Nos comprometemos a fomentar que el motor de la economía sea el vínculo de comunión y de confianza entre las personas, en el respeto de la ética y los valores humanos y no la competición exasperada.

Atentamente.

M. José Cicero

domingo, 17 de octubre de 2010

Valor del bien común

Por: M. José Cicero

El hombre está marcado por la necesidad de comunión con los demás para crear una comunidad más amplia donde todos puedan contribuir al bien común y beneficiarse de él; una participación amplia, libre y responsable de las personas en la vida comunitaria y una autoridad capaz de dar unidad y dirección a las energías de todos, no de forma déspota, sino con un auténtico espíritu de servicio.

La autoridad, en todas sus manifestaciones, debe basarse en un auténtico espíritu de servicio y autoridad moral.

Nos comprometemos a ejercer nuestras tareas en la sociedad guardando siempre el bien de los demás con verdadero espíritu de responsabilidad.

También creemos que es de justicia agradecer el buen uso del poder, máxime cuando suponga un servicio duro y poco valorado.

Como la sociedad es de todos, aunque algunos hayan sido elegidos para administrarla, cada uno tiene el derecho de participar en las decisiones comunes. Por otro lado, la participación es también un deber, en la medida que sea posible debemos tomar parte en la vida de la comunidad con sentido de responsabilidad.

Nos esforzaremos por crear espacios de auténtica participación y fomentar la corresponsabilidad en todo lo que atañe la vida común. En este sentido valoramos la democracia como forma de gobierno más participativa.
que favorezca que los jóvenes puedan tener oportunidades de crecimiento según su desempeño.

Nos comprometemos a ser actores del cambio positivo en los ambientes donde vivimos, no limitándonos a las críticas sino más bien proponiendo soluciones constructivas en todos los órdenes.

Las instituciones no pueden ser un fin en sí mismas sino que deben orientarse a alcanzar el bien común respetando y promoviendo los valores humanos esenciales, siempre vinculados a una responsabilidad moral y al servicio a la comunidad.

Consideramos que no deberían invadir la libertad de las personas y de las comunidades, sino actuar en la perspectiva del principio de subsidiariedad.

Creemos que el bien común, es una expresión de amor y de servicio dedicado a los demás.

Atentamente.

M. José Cicero

sábado, 16 de octubre de 2010

Valor del compromiso

Por: M. José Cicero

No toda la vida de las personas se desarrolla en el interior de una familia o de una sociedad sino que existe toda una serie de nexos intermedios ? desde las simples amistades hasta las formas asociativas más complejas ?


El motor de la historia personal y social es el amor que se ve reflejado en valores y virtudes como la fraternidad, la solidaridad y la atención al prójimo, que nos ayudan a crecer integralmente.

Deseamos fomentar la dignidad de los más necesitados mediante el ejercicio de la solidaridad, llegando a experimentar que todos somos responsables de todos.

El esfuerzo y el cambio personal son dos aspectos clave para el progreso de una civilización.

Nos comprometemos a luchar por conseguir sacar adelante los valores y virtudes más importantes, sin dejarnos abatir por miedos, dificultades, faltas de esperanza y motivación. Somos contrarios a la búsqueda de placer por el placer, de querer resultados sin someterse a sacrificios. Consideramos que los auténticos logros de la vida comportan un esfuerzo personal y comunitario.

Las diferencias de sexo, origen, grupos étnicos, color de piel, creencias religiosas, opiniones, idiomas y culturas son fuente potencial de riqueza.

Nos comprometemos a respetar las diferencias e interesarnos por conocernos unos a otros, sin considerarlas un obstáculo para la convivencia.

Cada persona tiene derecho a la asistencia sanitaria integral, de forma que no quede abandonada o marginada.

Deseamos promover las formas de asistencia y tratamiento o terapia, que realmente respeten la dignidad del ser humano y su bienestar físico, psicológico y espiritual.

El papel de la sociedad civil es promover una cultura de paz y la colaboración a través de la participación activa del mayor número de personas posible, unidas por el vínculo del amor.

Queremos reconocer que la sociedad civil es imprescindible para la gestión de los conflictos sociales (locales, nacionales, internacionales) con técnicas no violentas y que busquen la justicia social y la equidad.

IV. 6. El deporte, el arte y la cultura son ámbitos vitales donde ofrecemos a los demás los dones que hemos recibido y nos desarrollamos como personas.

Nos comprometemos a hacer uso creativo de nuestras capacidades para hacer felices a los demás, entregando lo mejor de cada uno con honestidad y autenticidad.

Atentamente.

M. José Cicero

viernes, 15 de octubre de 2010

Valor del respeto

Por: M. José Cicero

La forma de trato es un indicador de la calidad de las relaciones humanas a todos los niveles. Según la manera como nos tratemos los unos a los otros construimos una verdadera civilización. Las pasiones humanas son muchas veces las causantes de las injusticias sociales.

La amistad tiene una gran repercusión en la sociedad. Aunque nuestras relaciones personales puedan darse con más intensidad e intimidad con algunas personas, una autentica civilización se fundamenta en el estar abiertos a todos los seres humanos, vinculados como hermanos, a pesar de las diferencias.

Nos comprometemos a vivir nuestras amistades de modo generoso y desinteresado, querer al otro por lo que es y no por lo que nos gustaría que fuera, sin discriminaciones ni prejuicios con respeto y confianza. Nos comprometemos a buscar la unidad, potenciando la comunicación y el diálogo en todos los ámbitos.

Nos comprometemos a promover la cultura del respeto y confianza como solución a gran parte de los problemas, no sólo en las relaciones personales sino también en el ámbito civil y judicial, sabiendo que el respeto exige: un auténtico esfuerzo de cambio en nuestras actitudes y comportamientos.


Hay que defender el valor prioritario de las relaciones humanas, frente a otro tipo de bienes (económicos, materiales, etc.).

Nos proponemos hacer un buen uso del tiempo para crecer en nuestra vida y con las demás personas, sin permitir que las prisas, el afán, la necesidad de ser eficaces y productivos merme las relaciones humanas.
.
Nos comprometemos a practicar el valor del respeto a cada una de las relaciones que establecemos diariamente con todos aquellos que nos rodean.

Atentamente.

M. José Cicero

Valor del respeto

Por: M. José Cicero

La forma de trato es un indicador de la calidad de las relaciones humanas a todos los niveles. Según la manera como nos tratemos los unos a los otros construimos una verdadera civilización. Las pasiones humanas son muchas veces las causantes de las injusticias sociales.

La amistad tiene una gran repercusión en la sociedad. Aunque nuestras relaciones personales puedan darse con más intensidad e intimidad con algunas personas, una autentica civilización se fundamenta en el estar abiertos a todos los seres humanos, vinculados como hermanos, a pesar de las diferencias.

Nos comprometemos a vivir nuestras amistades de modo generoso y desinteresado, querer al otro por lo que es y no por lo que nos gustaría que fuera, sin discriminaciones ni prejuicios con respeto y confianza. Nos comprometemos a buscar la unidad, potenciando la comunicación y el diálogo en todos los ámbitos.

Nos comprometemos a promover la cultura del respeto y confianza como solución a gran parte de los problemas, no sólo en las relaciones personales sino también en el ámbito civil y judicial, sabiendo que el respeto exige: un auténtico esfuerzo de cambio en nuestras actitudes y comportamientos.


Hay que defender el valor prioritario de las relaciones humanas, frente a otro tipo de bienes (económicos, materiales, etc.).

Nos proponemos hacer un buen uso del tiempo para crecer en nuestra vida y con las demás personas, sin permitir que las prisas, el afán, la necesidad de ser eficaces y productivos merme las relaciones humanas.
.
Nos comprometemos a practicar el valor del respeto a cada una de las relaciones que establecemos diariamente con todos aquellos que nos rodean.

Atentamente.

M. José Cicero

jueves, 14 de octubre de 2010

Valor de la comunicación

Por: M. José Cicero

Valor de la comunicación


La información requiere veracidad y transparencia a todos los niveles, en contra de cualquier tipo de manipulación e instrumentalización.
Nos esforzaremos por buscar la verdad en cada forma de comunicación, evitando la mentira y el egoísmo. Creemos que la verdad, por otro lado, siempre tiene que estar unida a la caridad, no sólo en los contenidos sino también en la forma como nos expresamos.


Dar y recibir la información es un deber ? no se pueden ocultar noticias para condicionar las opiniones y las decisiones de los demás ? y un derecho humano ? cada uno tiene derecho a expresar su opinión, dentro del respeto mutuo.
Nos comprometemos a defender la libertad de palabra y de opinión, siempre que sea dentro de un respeto a los demás, sin ceder a la tentación del control de la información y de las conciencias, dictada por el afán de poder.

Los medios de comunicación, instrumentos muy importantes para el desarrollo humano, tienen que ser accesibles para todos garantizando la diversidad de perspectivas dentro de un marco ético
Nos comprometemos a promover una administración responsable de los medios tecnológicos a nuestra disposición, para que estén al alcance de todos y puedan cumplir su función de fomentar relaciones y cultivar positivamente a la persona no crear barreras y divisiones.

Algunos aspectos del uso de la televisión, el ordenador, el teléfono y el Internet perjudican nuestra calidad de vida. Pensamos que controlamos estos medios, pero en realidad muchas veces nos aprisionan en un contexto de mensajes vacíos y superficiales.
Nos comprometemos a hacer un uso responsable y crítico de los medios de comunicación, no permitiendo que nos esclavice sino que sirvan realmente a nuestra realización personal y social.

Atentamente.

M. José Cicero

miércoles, 13 de octubre de 2010

Valor educación

Por: M. José Cicero

La educación es la relación que busca la formación integral de la persona, en función de su vocación última y del bien de la familia y de la sociedad. Dota a las personas de las herramientas y aptitudes necesarias para incidir positivamente sobre la propia vida, la de los demás y sobre la sociedad en general.

La educación de la persona no puede ser reductiva o sectorial, sino integral, en cuanto al cuidado y respeto de todas las dimensiones del ser humano (física, psíquica y espiritual).
Nos comprometemos a que nuestras acciones educativas estén siempre enfocadas al acompañamiento y la potenciación de las capacidades de los demás en orden a cumplir aquellas aspiraciones personales que le perfeccionan.

La educación tiene que desarrollar sobre todo el éxtasis de la persona, es decir, su capacidad de ir más allá de sí misma y relacionarse con los demás.
Nos comprometemos a que siempre la generosidad sea el medio y el fin de nuestro actuar en la educación y estamos convencidos que, en este sentido, el buen ejemplo del educador siempre tiene una gran eficacia, aún más que sus palabras y la disciplina que enseña.

La educación formal es un derecho y hay que garantizarla, sin ninguna clase de discriminación.
Nos comprometemos a promover que los niños y jóvenes tengan realmente acceso a la educación escolarizada, sobre todo los más desprotegidos de la sociedad. Asimismo, apoyaremos los esfuerzos por cubrir las carencias educativas de los adultos que lo requieran.
Nos comprometemos a garantizar una educación humanista, científica y solidaria. Conscientes que educando a los niños del presente, no discriminaremos a los hombres del mañana.

Educar es un deber que incumbe a la familia, a la escuela y a la sociedad en general. Los adultos que son modelos y referencia para los menores, merecen gratitud y respeto por su esfuerzo, que es auténtico ejercicio de un amor de generosidad.
Nos comprometemos a que la educación sea adecuadamente valorada y se actúe con verdadero sentido de responsabilidad, cada uno aceptando la tarea que le compete con un sentido de auténtica donación y gratitud y no usurpando el imprescindible papel de la familia.

El estudio tiene que formar a la persona y orientarla en los valores fundamentales, no sólo prepararla para utilizar tecnologías y cubrir las necesidades materiales de la sociedad. Por eso, en el momento de elegir los estudios, cada uno tiene que hacerlo desde el horizonte de su verdadera vocación.

Buscaremos el justo equilibrio entre estudios humanísticos y científico-tecnológicos y promoveremos una investigación académica enfocada a la resolución de problemas que afectan al ser humano, cuidando y evaluando la formación de la persona y no sólo su conocimiento, ayudándole a descubrir su auténtica vocación personal y social.

Atentamente.

M. José Cicero

martes, 12 de octubre de 2010

Valor del trabajo

Por: M. José Cicero

El trabajo no es solamente una actividad ineludible, que procura asegurar la subsistencia del ser humano, sino que da vida a un mundo de relaciones personales y sociales que repercuten en el bienestar de todos y el crecimiento de cada individuo de un modo personal.

El trabajo promueve la dignidad del ser humano y su integración en la sociedad.

El trabajo no es sólo un servicio, es un don que enriquece

El trabajo es un servicio, para que todos - no sólo yo y mi familia - tengan acceso a los bienes necesarios.

Nos comprometemos a promover un espíritu de servicio en nuestro entorno laboral, evitando una visión exclusivamente individualista. Rechazamos la búsqueda de crecimiento profesional a costa de otras personas.

El trabajo es colaboración. No es posible alcanzar resultados auténticamente positivos si no trabajamos en equipo y no compartimos nuestras competencias, capacidades y objetivos.
.
Queremos vivir y promover una visión auténticamente humana del trabajo, que no nos impida realizar nuestra vocación más profunda, disfrutar del aquí y el ahora y de la belleza de lo que nos rodea y de las personas con las que convivimos.

Atentamente.
M. José Cicero

sábado, 22 de mayo de 2010

Valores en escala

Por: M. José Cicero

Si pensamos alguna vez que nuestros valores morales se estaban perdiendo, debo decirles que no, lo que ha pasado es que nuestra escala de valores la hemos cambiado y eso es lo que esta pasando en la actualidad, aquí les pongo una gráfica para que nos demos cuenta que paso

La escala de valores es como una pirámide hasta la cúspide debe estar:

Valores religiosos

Valores éticos

Valores estéticos

Valores ciéntificos

Valores utilitarios

¿ Y que hemos hecho ? los valores utilitarios que son los últimos los hemos puesto el en valor principal y eso ha ocasionado esta falta de valores pues son tan pesados que por su propio peso caen y nulifican a los demás con nuestras actitudes erróneas.

El científico, la tecnología nos ha desbordado., queremos la mejor computadora, videocámara, ipot, agenda electrónica, y es una angustia no poder tenerlas

El estético se mantiene en tercer lugar y ha querido balancear al hombre, en todas las expresiones de arte como la música, danza, literatura, pintura, arquitectura.

Los valores éticos que con solo ver la televisión perdemos de vista el concepto de la moralidad.

Por último el mas importante de todos, valores espirituales estos nos enseñan a no dar rienda suelta a nuestros impulsos desmedidos en nuestro comportamiento diario.

Atentamente.

M. José Cicero

martes, 4 de mayo de 2010

Valores cívicos ll

Por: M. José Cicero

El valor que nos hace vivir plenamente nuestro compromiso como ciudadanos y fomentar el respeto que debemos a nuestra nación.



Honestidad:
Sentido de pertenencia
Sentido del deber
Sensibilidad:
Amor a la profesión
Compromiso social
Responsabilidad:
Respeto al medio ambiente
Respeto a los instrumentos juridicos
Dignidad:
Compromiso con la sociedad
Solidaridad
Nacionalidad

"Compromiso: Mantener sus promesas y cumplir son sus obligaciones y no justificar
un incumplimiento o rehuir una responsabilidad.4
Lealtad: Actuar honesta y sinceramente al ofrecer su apoyo, especialmente en la
adversidad y rechazar las influencias indebidas y conflictos de interés.
Ecuanimidad: ser imparcial, justo y ofrecer trato igual a los demás. Mantener su
mente abierta, aceptar cambios y admitir sus errores cuando entiende que se ha
equivocado.
Dedicación: Estar dispuesto a entregarse sin condición al cumplimiento del deber para
con los demás con atención cortesía y servicio.
Respeto: demostrar respeto a la dignidad humana, la intimidad y el derecho a la libre
determinación.
Responsabilidad Ciudadana: Respetar, obedecer las leyes y tener conciencia social.
Excelencia: Ser diligentes, emprendedores y estar bien preparado para ejercer su labor
con responsabilidad y eficacia.
Ejemplo: Ser modelo de honestidad y moral ética al asumir responsabilidades y al
defender la verdad ante todo.
Intachabilidad: La confianza de otros descansa en el ejemplo de conducta moral y
ética irresponsable.
Laboriosidad: La laboriosidad como base de la existencia humana es la actitud positiva
hacia el desempeño profesional y la constancia en el trabajo.
Perseverancia: Constancia en el desempeño de cualquier actividad.
Amor a la naturaleza y el cuidado del medio ambiente: Es la actuación responsable y
transformadora del hombre para la utilización racional de los recursos de la naturaleza
bajo un criterio de sostenibilidad.
Responsabilidad: Asumir de las obligaciones sociales como un compromiso
consecuente en su actuación. Mostar sentido del deber, la obligación y el compromiso
del cumplimiento de las principales actividades tanto en el plano individual como
social.
Dirección Científica: Utilizar adecuadamente los métodos de dirección en el
desempeño profesional.
Rigor Económico: Utilizar adecuadamente y racionalmente los recursos materiales y
financieros durante su desempeño profesional.
Protección de la naturaleza y sostenibilidad ambiental: Explotar racionalmente y
mejorar los recursos naturales en virtud de preservarlos como legado futuro de las
nuevas generaciones.
Veracidad científica: Se expresa en la relación del hombre con las ideas de asombro,
de duda y de confianza, aspectos inseparables de la actividad cognoscitiva del hombre
en la búsqueda de la verdad.
Honestidad: Es el actuar y expresarse en consecuencia con los sentimientos y
pensamientos propios.
Solidaridad: No se reduce a la reduce a la ayuda mutua, son los lazos que unen a los
compañeros. El sentimiento real del colectivismo esta estrechamente ligado a
exigencias al amigo, al compañero de estudio y de trabajo en función de lograr objetivos
comunes.
Limpieza y orden en la realización de los trabajos: Demostrar cuidado en la
elaboración y presentación de cualquier trabajo.
Patriotismo: El patriotismo manifestado en el servicio activo a la patria, en la fidelidad,
lealtad y confianza en el pueblo es motivo básico y fuente del heroísmo cotidiano, en la
lucha y en el trabajo.
Amor hacia la humanidad: Sentimiento de solidaridad y coexistencia pacifica basadas
en el respeto a la identidad pacifica basadas en el respeto a la identidad individual y
nacional de otros pueblos.
Integralidad: Poseer una optima preparación general integral y actuación en todos los
aspectos de la vida social y profesional.
Incondicionalidad: Su base reside en la comprensión de las necesidades de nuestra
sociedad por encima de lo individual. Disposición de asumir las tareas que plantea la
sociedad en aras de lograr objetivos superiores.
Empatía: Presupone la capacidad para entender y ponerse en la posición de otra
persona. Es poder reconocer, comprender y compartir los sentimientos de otros.

Atentamente.

M. José Cicero

martes, 7 de julio de 2009

Valor del desprendimiento

Valor de desprendimiento

Por M. José Cicero

El valor del desprendimiento nos enseñará a poner el corazón en las personas, y no en las cosas materiales.

El valor del desprendimiento consiste en saber utilizar correctamente nuestros bienes y recursos evitando apegarse a ellos y, si es necesario, para ponerlos al servicio de los demás.

El desprendimiento como valor se origina al reconocer que todos tenemos necesidades y en algunos casos encontramos personas con carencias. En cualquier situación debemos superar nuestro egoísmo e indiferencia para colaborar en el bienestar de los demás, no importa si es mucho o poco lo que hacemos y aportamos, lo importante es tener la conciencia de ofrecer algo, de aportar. En la generosidad que requiere el desprendimiento no cabe el ofrecer algo que nos sobra.

El valor del desprendimiento tiene que ver con varios aspectos, entre ellos: la importancia que le damos a las cosas, el uso que hacemos de ellas y la intención que tenemos para ponerlas al servicio de los demás.

Puede parecer que este valor se enfoca únicamente a objetos, pero nuestros recursos van más allá de lo que se puede tocar, poseemos conocimientos, cualidades y habilidades que muchas veces nos cuesta trabajo poner a disposición de las personas, porque requiere prescindir de nuestro descanso, gustos, preferencias y comodidades para llevarse a efecto.

- Procura decir más veces “si” cuando te pidan algo prestado sin poner pretextos.

El valor del desprendimiento ayudará a nuestra sociedad al convertirnos en personas más altruistas y generosas, brindará un mejor ambiente en nuestras relaciones con amigos y familiares y nos convertirá en personas que tienen el corazón puesto en el lugar correcto.

Atentamente.

M. José Cicero

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sábado, 13 de junio de 2009

Valor de la templanza

Por: M. José Cicero

El valor de la templanza es de disciplina y voluntad, así se adquiere, si desde pequeños nos hacemos el hábito de elegir siempre el justo medio, será mas fácil.

Templanza en el comer, beber, placer y ejercicios físicos, ¿cuantas veces nos hemos quedado satisfechos con una comida nutritiva que sabemos que es buena para nuestra salud? y sin embargo quisieramos comer mas, es aquí donde viene el hábito del justo medio la templanza y así sucesivamente en el beber, placer y ejercicios físicos.

Hagamos de nuestros niños unas personas prudentes. Con el pasar de los años serán felices porque supieron tener el hábito de la templanza.

Analicemos que importante es saber decir es suficiente, nuestra salud no se vera afectada y nuestro comportamiento será siempre cordial y afectuoso porque estaremos transmitiendo nuestra actitud justa hacia la vida. Solamente tenemos que estar atentos a todas las situaciones que se nos presenten, si llevamos una vida prudente seremos unas personas equilibradas justas, sabremos exactamente cual es la actitud que debemos tener con nuestros niños, jóvenes y con las personas mayores.

Tengamos el valor de decir: No, es suficientes, veremos muy pronto el resultado positivo en nuestra vida.

¡¡¡Vivamos el valor de la templanza!!!

Atentamente.

M. José Cicero
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domingo, 24 de mayo de 2009

Valor de una mirada

Por: M. José Cicero

¿Hemos reflexionado alguna vez cómo miramos a nuestros semejantes?, con dulzura, compasión, amor, cariño, ternura… O simplemente la miramos. Pongamos mas atención a nuestras miradas, para las personas es muy importante descifrar que clase de personas somos, no por un descuido, dejemos una impresión equivocada de nuestra forma de ser.

Seamos siempre transparentes, honestos, fieles a lo que decimos o hacemos y automáticamente nuestra mirada será limpia, cordial y verdadera, no distorsionemos nuestra parte más noble y buena que es el reflejo de nuestro espíritu, conservemos esa mirada que desde un principio nuestro creador nos regalo.

¿Hemos contemplado alguna vez la mirada de un niño? Fijémonos bien y veremos en ella, una alegría infinita, una luz brillante, una sinceridad nata, que nos transporta amar todo lo que la misma naturaleza nos regala, hagamos de una conversación una fuente de sabiduría, mirando a la persona con amabilidad e interés.

También hemos contemplado las miradas tristes, decepcionadas, confundidas… Es el momento de contemplarlas con ternura y comprensión porque alguna vez nosotros sentimos esa tristeza… desilusión… confusión… ¿Hay alguna mirada que nos conforte y nos de la esperanza que necesitamos en ese momento? Seamos nosotros los primeros en mirarlos con esa dulzura e interés, para hacerlos sentir que nos preocupa y nos interesa, que estamos dispuestos a comprenderlo y a darle todo nuestro apoyo.

Pasemos por la vida dejando un camino mejor del que encontramos, así los que vienen detrás de nosotros tendrán menos dificultades, si cada uno de nosotros hacemos algo por mejorar nuestro paso por la tierra, llegaremos todos felices al encuentro de nuestro creador. Las ventanas del alma son los ojos.


Atentamente.

M. José Cicero
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domingo, 22 de marzo de 2009

Valor de la lealtad

Por: M. José Cicero

La amistad


Si queremos una vida llena de amigos, seamos leales con cada uno de ellos, no defraudemos esa lealtad que nos brindan día a día a través de mucho años, con su amistad y su confianza, que va forjando una riqueza emocional muy importante para nosotros.

La lealtad es un compromiso que le debemos a la patria por acogernos, a la familia por darnos incondicionalmente su apoyo, a los amigos que nos ayudan. Corresponder a todo lo que se nos ha dado, es un compromiso a defender lo que creemos y a quien creemos.

Sabemos que elegir es lo correcto en nuestras actividades, por ejemplo: un trabajo donde podamos desenvolvernos con honestidad, respeto y lealtad, para poder desempeñarnos mejor con todos nuestros principios y valores, y así dar siempre lo mejor de nosotros..

Las actitudes desleales las podemos numerar una a una:
Las críticas que se hacen de las personas, haciendo hincapié en sus defectos.
Hablar mal de nuestro ámbito familiar, profesional, laboral. Cobrar más del precio pactado, así podríamos llegar a una larga lista. Detectar la lealtad o deslealtad en los demás es fácil, pero ¿Cómo estoy viviendo yo la lealtad?

La lealtad con uno mismo nos lleva a ser auténticos en nuestras actitudes hacia los demás, si queremos una vida sana y exitosa daremos a los demás igual importancia a su vida y también ayudarla a crecer como lo haríamos por nosotros mismos
Seamos leales y así ganaremos más valores: De Amistad, Honestidad, Respeto, Responsabilidad entre otras.


Atentamente

M. José Cicero

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Valores para ser mejores

Por: M. José Cicero Visita mi blog todo sobre valores morales

Respeto y dignidad de toda persona

Toda persona tiene una dignidad, empecemos por apreciarnos a nosotros mismos: Conociéndonos, amándonos nos dignificamos.

Así estaremos preparados para respetar la vida humana desde la concepción. Esas personitas que se están formando en el seno materno, desde ese momento tiene una dignidad como personas, respetemos la vida siempre.

Esas personas van hacer unos hombres y unas mujeres que la humanidad los necesita. tal como son porque son ellos insustituibles, no sabemos que serán pero si sabemos que la humanidad necesita de cada uno de ellos, después sabremos cuanto bien han aportado para que el mundo sea lo que todos queremos, que sea un mundo mejor.

Ahora viene la formación, educación de cada niño y joven, enriquecerse con el estudio y la convivencia con sus mayores. ¿Que podemos enseñarles con nuestra experiencia y nuestro ejemplo aquellas personas que se están formando día con día?, si nuestra vida empieza a dignificarse desde ahora, tendremos mucho que darles.

Después vienen las personas de la tercera edad, cuanto han enriquecido al mundo con sus experiencia sus conocimientos y sus vivencia, tengamos para ellas el agradecimiento de su colaboración hacia la humanidad, dignifiquemos, amándolos, comprendiéndolos y respetándolos como personas. ¡ Se lo han ganado!

Atentamente

M. José Cicero

Vivamos los valores

Por M. José Cicero Visita mi blog todo sobre valores morales

Andando por la vida

Cuantas veces hemos tenido la oportunidad de aplicar todos nuestros conocimientos en un momento dado de nuestra vida y es cuando salen a resurgir nuestros valores morales, comenzamos de inmediato: La cortesía siendo cortes con la gente, siempre recibiremos un trato más amable sin palabras fuertes, sin actitudes violentas.Ahí esta la educación de la persona, que a través de su crecimiento haya aprendido a ser cortes con las personas que va teniendo contacto directo, poco a poco con la experiencia de saber que así se dialoga y se llega a una conversación constructiva.Siempre hay que tener los valores morales presentes, pues a la larga nuestra convivencia con nuestros semejantes es más amigable y respetuosa.Ahora bien, todos necesitamos con quien hablar y expresarnos con amabilidad para resolver algún asunto relacionado de trabajo, profesional, estudiantil, familiar etc. Así se resolverá todas nuestras inquietudes en un ambiente favorable. ¡ Vivamos los valores

Atentamente.

M. José Cicero